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Drishti

En el desarrollo del asana y en algunas tradiciones como el ashtanga vinyasa, kundalini, hatha, etc hay elementos que fomentan el desarrollo de otras patas del yoga. Uno de estos valiosos instrumentos es el desarrollado en este artículo, el drishti.

Drishti es el punto donde se asienta la mirada durante la práctica de cada asana. Un rico ingrediente que se utiliza en algunas tradiciones con la finalidad de ayudar a asentar la mente y despejarla de pensamientos. Por tanto, en la ejecución del asana y el desarrollo de la práctica encaminado a la búsqueda profunda de estados de quietud mental el drishti juega un papel fundamental.

Parte de una buena ejecución e integración del asana es posar la mirada en el lugar correcto. Al principio de modo asistido por un guía y con la interiorización de tu práctica de modo intuitivo. Cada asana posee su propio drishti.

Cuando posas la mirada adecuadamente en un punto fijo, la mente se asienta y el juego compulsivo de los pensamientos se serena. Dicho de otra manera los sentidos se retraen, la concentración se afina y el estado meditativo puede surgir. Técnicamente, en lenguaje yóguico, quiere decir que abrimos la puerta de pratyahara, dharana y dhyana. Es una herramienta muy útil al servicio del yogui, que ha de aplicarse cuando se está preparando para integrarla.

Al principio cada asana tiene un drishti propio y en general se pueden definir nueve puntos de asentamiento de la mirada.

NAVA DRISTIS: (Nueve drishtis)

1. NASAGRAI: Punta de la nariz
2. BROOMADHYA: Entrecejo
3. NABI CHKRA: Ombligo
4. HASTAGRAI: Palma de la mano
5. PADHAYORAGRAI: Los pies.

6 Y 7. PARSVA: Hacia la derecha o hacia la izquierda
8. ANGUSTA MA DYAI: Los pulgares
9. URDHVA: Hacia arriba

No sólo es dirigir la mirada en una dirección sino también aplicar el enfoque de manera firme. Así el resto de los elementos aparecen desenfocados disminuyendo la posibilidad de distraernos favoreciendo los estados de concentración mental.
Como ya hemos dicho a medida que tu práctica es más profunda y el conocimiento del drishti es más fino puedes utilizarla de modo intuitivo. De esta manera el drishti se puede sentir siendo una extensión energética de la intensión del asana.
¿Qué pasa cuando en determinadas prácticas los ojos se cierran? Tener los ojos cerrados no quiere decir que no haya que dirigir la mirada. Observa a una persona dormida. En la fase más activa del sueño, los ojos bajo los párpados se mueven en muchas direcciones. Sin embargo en las fases de sueño de ondas lentas, sin ensoñaciones, los párpados se aquietan. Al estar despiertos sucede lo mismo, aún con los párpados cerrados. La mente sigue activa y con ensoñaciones mientras los ojos bailan de un lugar a otro. Cuando desde la atención fijo la mirada en un lugar específico aún con los ojos cerrados lamente se va domando.

El drishti además de orientar la mente como función principal cumple otros cometidos. En las tradiciones kundalini, por ejemplo, dirigir la mirada a determinados sitios estimula esas líneas energéticas principales, en el hatha yoga sirve como soporte para las posturas de equilibrio.
El drishti cuando es firme en un punto abre una consciencia rica hacia el desarrollo de otra forma de ver. Hablo de la mirada interna. En estos parajes íntimos la mirada es un eslabón para ver la tensión o relajación física, los estados emocionales, el juego de la mente, la transitoriedad del cuerpo y la comunión con el espíritu de cada uno. Deja de ser una mirada ordinaria y plana para convertirse desde la quietud de la mente en una forma de mirar profunda, serena y consciente.

Autor: Manuel Navarro Martín



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